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Un líder en sostenibilidad cumple con la ley de aguas residuales (parte 1)

A la fecha no se conoce en Guatemala una estadística oficial reciente sobre el tratamiento de aguas residuales en el país. SEGEPLAN (2006) indicaba que solo el 5% de las aguas residuales recibía algún tratamiento, y que el 53% de la contaminación proviene de los agroquímicos y de residuos industriales.


Por otro lado, bastaría que usted se acerque a cualquier río o barranco debajo de una ciudad o pueblo importante de Guatemala para encontrar que el flujo no es agua limpia.



(Foto: Sistema DAF para tratar aguas residuales especiales, industria textil en Amatitlán, Guatemala. Water Co.)



Vea, hoy en día, cualquier publicación en medios y casi todos los “expertos” le van a decir que un 90% de las aguas están contaminadas, por algo será ¿no cree?


No hay ley general de aguas en Guatemala, es un hecho. Pero, aunque con sus limitaciones, existe desde el año 2006 el “Reglamento de las descargas y reuso de aguas residuales y de la disposición de los lodos”, que ha sufrido algunas modificaciones principalmente para aplazar el cumplimiento por parte de las municipalidades (¡todo un despropósito!).


Desde esa fecha se ha venido exigiendo a los nuevos proyectos de empresas, centros comerciales y condominios la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR); muchos buscaron en su momento la solución más barata para salir del paso (fosas sépticas o tratamientos anaerobios), pero lo barato salió caro cuando la autoridad ambiental o el mercado internacional les exigió cumplir con la normativa.


Algunos de ellos son líderes en sostenibilidad que han invertido en soluciones serias para cumplir la ley. Un caso de éxito en la cuenca del lago Amatitlán que conozco de primera mano, va más allá de lo que obliga el reglamento (dos tomas y análisis de muestras al año), pues su compromiso está en operar y mantener su PTAR para cumplir con la ley todo el año; para ello, monitorean el cumplimiento de manera quincenal: Veinticuatro análisis al año, es decir, 1,100% más, arriba de lo que exige la ley.


La banca multilateral, para la que he trabajado, coloca fondos para sector privado siempre que haya compromiso de cumplir con la ley de aguas residuales, y por tanto, las empresas tienen que contratar expertos que se comprometan con obtener esos resultados.


También hay empresas que deciden no invertir, porque limpiar el agua residual “no es rentable”. Pero si la alternativa es que te cierren la fábrica ¿dónde está la duda de invertir?


Más aún, gran parte del mercado internacional solo hace negocios con líderes empresariales de sostenibilidad comprometidos con el ambiente y la salud de sus trabajadores. ¿Cuál es el costo de quedarse fuera del mercado internacional por no ser competitivos o empresa sostenible de primer nivel?


Auditar el dimensionamiento, equipos y dosificaciones químicas y biológicas de las unidades de tratamiento, optimizar su operación y mantenimiento, son caminos para generar ahorros o fomentar reuso de agua, que pueden lograr importantes retornos de inversión.


Es verdad, aún hay empresas, condominios y la mayoría de cabeceras municipales sin soluciones completas para cumplir la ley. Lo dicen las estadísticas y las entidades que buscan soluciones para tratar adecuadamente las aguas residuales.


¿Usted sabía sobre esta normativa? ¿se lo informan las empresas a las que normalmente les compra bienes o servicios, o la Junta Directiva de su condominio? ¿conoce de reportes de malos olores en plantas de zonas urbanas, comerciales o empresas?


No siempre es fácil cumplir con todos los parámetros de la normativa, pero es posible siempre que se cuente con la asesoría para encaminar soluciones sostenibles en respuesta a cada caso particular. Ya escribiré otra columna en seguimiento a estos temas si a usted le interesa.



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